
Francesco Della Bona es un mago que destaca por su enfoque poético, visual y marcadamente cinematográfico de la ilusión. Su perfil artístico se define por la precisión técnica y una estética minimalista que revoluciona la magia de escena tradicional.
Pertenece a la rama de la manipulación, una de las disciplinas más difíciles de la magia. No depende de grandes cajas ni de aparatos mecánicos; su magia se basa en la destreza milimétrica de sus manos y dedos.
Sus actos principales se desarrollan sin palabras, apoyados enteramente en la música, la iluminación y la expresión corporal. Esto elimina las barreras del idioma y dota a su magia de un aire teatral, elegante y melancólico.